lunes, 13 de julio de 2009

SHIT HAPPENS

Resulta que la otra vez me compré esa ventana que, en sí, es preciosa. 

Pero hablando con A. llegamos a la conclusión de que no era lo que buscábamos conseguir. Que el efecto deseado se alejaba y que había que tomar una decisión.

Pasa en las obras, uno siempre se equivoca en alguna elección y hay que desandar camino.

Es que el hueco de la ventana es grande y tiene como un banquito para sentarse de cotelé y jugar a soy Carla Bruni pre-Sarko. Ideal para un paño fijo sin ninguna línea vertical u horizontal interrumpiendo. Y compramos esta ventana que, encima, precisaba reja, y tenía muchas líneas, le faltaban diagonales nomás.

Así que no. La ventana la revenderé y me compro un vidrio de seguridad de 1 m x 1 m y haremos una banderola para la parte superior, que Maicol va a inventar.

UN error, UN error se permite.

Dos ya es la desgracia.

No me hace feliz pensar que gasté plata al pedo y que, seguramente, no la recuperaré del todo. Nada más creo que más infeliz es quedarse con una decisión equivocada sólo porque ya la tomamos. 

(lo cual me trae a colación este consejo: no compren cosas si están apurados, vale para ventanas, zapatos, big macs y perfumes)

8 comentarios:

Vane Vane dijo...

aunque no lo merezcas porque andas coqueteando con otras OPERADAS, mua

Una dijo...

Ja! Si mi obra hubiese tenido UN error!!
Se nota que trabajás de esto, los demás mortales les dejamos todo el perfeccionismo a ustedes.

madamelulu dijo...

guardala para otra obra mientras la colgás en la pared como un gran marco de cuadro.

Dos dijo...

Dos ya es la desgracia..... me senti mal.

Marie dijo...

si, Madame, lo pensé, te juro que lo pensé, la ventana que no da a ningún lado!.... veremos

la cámara lúcida dijo...

me sumo a las palabras de Una, si vieras mi casa!!!!

Cory dijo...

jajajaj, big macs!!!!
jajjajaja

Anónimo dijo...

ay, marie, qué terapéutico me resulta este blog! mi tema fue con los pisos, finalmente era muy caro cambiarlos al otro día de puestos, así que estoy aprendiendo a resignarme a tener pisos blancos hasta tanto junte dinero para cambiarlos por los tabaco (que eran los que más me gustaban, y no sé por qué tomé la decisión equivocada). Por lo que decís, y con toda tu experiencia, veo que a muchos nos pasa. Daniela