No sería tan grave si no fuera que toda mi ropa está colgada en un vestidor sin puertas! Todos los días rociaba con un antipolillas en aerosol pero, hete aquí, nos vamos de vacaciones, hay que buscar otro sistema.
A horas de partir hacia la costa (mi segundo nombre es Dejando todo para último momento), salí a recorrer los super chinos de la zona a buscar naftalina, perchitas, algo!
Y me compré esto:
Al volver de las vacaciones, no sólo la ropa estaba intacta, ningún rastro de polillas sino que toda la casa olía como un campo de lavanda! Un poco fuerte, en realidad, mejor que no estuvimos las primeras dos semanas, pero ahora está bárbaro. Es medio caro, pero rinde un montón.
(ahora espero que gracias a este post los señores de Johnson me manden una provisión por un par de temporadas, sí, quiero)