domingo, 22 de noviembre de 2009

LUCHANDO CONTRA LAS FOBIAS

Ayer volví a casa después de 36 horas de ausencia. Directo a la cama.

Hoy, me levanté en gran plan ordenar limpiar tirar soy un robot sin sentimientos tiro todo lo que encuentro.

Ajá, sí, hasta que me encontré con que la bolsa de basura que había quedado sin tirar del jueves? viernes? había dado a luz muchos gusanos.

Ahora bien, no me impresiono fácilemente pero un gusano, ay, me puede desmayar. Me tuve que ir a poner zapatillas con medias, a ver si se me subían por la ojota.

A. me dice, barrelos, yo, no puedo. Después de un par de gritos histéricos (míos) y otros de reproche, acompañados de mirada ad hoc (de él), A. parte a hacer unas cosas con mi viejo y me deja sola al mando de la situación gusanil.

Y pude. Los barrí, los exterminé, levanté con mis propios dedos unas baldosas debajo de las cuales se había juntado humedad y había colonias enteras de los bichos. Limpié todo y no me morí del susto. Corrí muebles, electrodomésticos, basura, alambres, hasta exterminar al último maldito gusano.

Y me quedé pensando que algo mejoré con los años. Antes, en un tiempo difuso que no le pongamos fechas, hubiera dejado todo como estaba, mi asco más fuerte que el horror de saber que los bichos están ahí. O esperado que alguien se hiciera cargo por mí. O me mudaba, directamente. La mente humana es algo muy ridículo, años de evolución para dejarse dominar por organismos menos complejos. 

Bueno, triunfé, estoy contenta. Ya no recibiré miradas como las de hace un rato. 

Ahora queda por verse quién baja la basura a la noche, eso sí.

sábado, 21 de noviembre de 2009

YO PIENSO

Si los sábados de lluvia, como hoy, no vinieramos a trabajar, se ahorraría más plata que la que se gana, en este negocio. 

En la cuenta de la luz, por ejemplo.

Es una idea, nomás. Cerrado por lluvia.

viernes, 20 de noviembre de 2009

SER POBRES HOY

Prueben hacer ESTO. 

Me lo mostró mi marido. Ingresen el número real de sus ingresos, ingresen cuántos millones de hogares piensan, estiman, tienen menos plata disponible por mes y después vean la realidad.

Si ponen 1200 pesos, igual hay 2 millones de hogares con menos plata.

Y recién si ponen 6000,  recién ahí hay un millón de hogares con más plata.

Desde el sábado que estoy pensando en esto. Y en si no es una boludez gastar 700 pesos (wanda, acertaste, qué ojo) en unas sillas, por mucho que me gusten.

De todos modos, por ahora no voy a comprar nada. De nada. Soy lo contrario a una compradora compulsiva, qué vendría a ser, la escrutinadora obsesiva de pros y contras?

jueves, 19 de noviembre de 2009

DE ESO NO SE HABLA

Sólo por curiosidad, cuando digo que la silla Tulip lo más barata que se consigue todavía es cara, de cuánta plata se imaginan qué hablo?

A ver, tiren un número, cuánto vale cada silla Tulip, comprándosela a un fabricante en la loma del orto conurbano?

(ni hablemos de comprarlas a Manifesto en Palermo, que tiene la licencia original de Knoll)

Cuánta plata es mucha plata?

miércoles, 18 de noviembre de 2009

EL JUEGO DE LA SILLA

Después del exabrupto matutino, pasemos a temas más agradables.

Tengo una mesa de comedor compuesta por:

-una base Sheraton con dos bochas, donada por la tía Lita

y

-una tapa de mármol de Carrara de 4 cm de espesor, adquirida a un gitano que estaba a la vuelta de casa en una época (ahora hicieron un mega hostel en ese lote, fucking progreso)

La base está medio mirame y no me toques, pero la voy a hacer arreglar y pintar de negro furioso, si se puede. Si no se puede arreglar, veremos, la tapa queda sí o sí, amo esa tapa.

Ahora está con 4 sillas, que son 2 y 2 de modelo antiguo y distinto. Que nos tienen medio podridos, aparte una se cayó del entrepiso y se rompió una pata. Dudamos si vale la pena arreglarlas y retapizarlas, que sale un dinerito,  o ir al sueño del pibe, del pibe arquitecto, que vendría a ser yo: la silla Tulip.

La silla Tulip es un diseño de Eero Saarinen para la firma Knoll. Es un clásico que el año pasado festejó su 50 aniversario pero sigue fresca y juvenil como Sharon Stone pero sin cirugías.

Me encanta. Mucho. Mal.

Un sólo temita: lo más barata que se consigue, sigue siendo cara.

Puedo darme este lujo? Debo?

Un pro muy importante de esta silla es que no es tapizada, salvo el almohadón. Para los dueños de gatos, ese es un plus de suma importancia.

La clásica es la blanca, pero no sé si no me gusta más la negra.

Y es muy cómoda y giratoria, para jugar. Y se puede elegir el color del almohadón o, incluso, en un rapto de manía arquitectrólica, llevar una tela uno mismo.

La contra: el precio.

Ay, qué hacer, qué hacer...

GENTE QUE ME PROVOCA MUCHO ODIO

Las/los que entran al local hablando por celular, no cortan nunca, te señalan cosas, mientras siguen hablando de temas importantísiiiiiimos, para que les digas el precio (juro que es verdad, ha pasado) y, encima, se ofenden si, cuando finalmente cortan, no estás parada al lado de ellas/os para atenderlos en sus urgentes necesidades.

Saben qué?

El locutorio queda acá a la vuelta. 

Y si no te queda cómodo, andate a la concha de tu madre que seguro también es cerca. 

Y que te cojan ocho perros.

martes, 17 de noviembre de 2009

ILUSA

Triunfo, tituló ella ayer. Triunfo! Ja! El fruto de tus esfuerzos apilado prolijamente en el hall de entrada, a esa nimiedad llamás triunfo?

Eso te crees vos, chirusa. Vas a ver, va a venir el rubio y gigantesco novio de la morena y diminuta Vanesa y va a ayudar a A. a correr el placard de lugar, el placard que usa de andamio para pintar la bovedilla.

Claro, para eso, hubo que sacar toda la ropa del placard y depositarla en una silla en el baño. Pavadas.

De paso, subieron el escritorio. Amo este escritorio, era del consultorio de mi mamá, años setenta, los cajones son un furor también. Quedaron abajo, ya los voy a ordenar.

Gracias miles y millones, rubio y morocha. Infinitas gracias. Ahora sí tengo con qué entretenerme.