lunes, 8 de junio de 2009

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El sábado estábamos en la feria y A. compró una bondiola gigante, para invitar a Maikel y sus muchachos a un almuerzo esta semana.

Inmediatamente me acordé de mi abuelo. Una vez le mandé a Benito y sus subordinados a que le pintaran la casa, en La Boca. Unos días después hablo con Benito por unos detalles técnicos y me cuenta que mi abuelo les hacía la comida todos los días y comían todos juntos. Abuelos, pintores y señora que limpiaba, que encontraba la situación muy irregular y no le gustaba nada comer con los obreros. Cosas de clase.

Cuando hablé con mi abuelo le dije: no hace falta que les hagas de comer, en general en todas las obras se llevan la comida ellos y comen donde están trabajando.

Y mi abuelo me dijo

-porqué van a comer en el piso de un cuarto? qué son, animales? para mí es un placer hacerles la comida y comer con ellos.

Y se mandaba cada menú... mamita linda, esos pintores me amaron por llevarlos a La Boca.

Después pienso que en esa época mi abuela ya un poco desvariaba y comer con los pintores debería ser una distracción de esa decadencia tan fea. Igual, lo banco a muerte a mi abuelo y sus almuerzos.

11 comentarios:

Vane Vane dijo...

yo tambien lo invito siempre a comer a angel, pero no accede el sorete. que lindo tu abuelo. lo quiero. me gusta que la gente sea asi.

Cory dijo...

jaja, que genio tu abuelo. Para él sería un cambio en su rutina, tener gente todos los días a comer. Me encanta la gente así.

Una dijo...

Dentro de su carácter extraño mi madre era de las que le preparaban la comida a los albañiles todos los mediodías. Y nos sentábamos a la mesa con mi abuela y nos contaban cosas de la familia, del viaje en tren, de los ahorros para un cumpleaños de 15. Me acuerdo de eso y después comprarle alguna cadenita de plata con la inicial a la chica.

Por eso siempre que alguien labura en casa me siento un poco en deuda, muchos almuerzos no como ni yo, pero compenso con propinas o medialunas a la tarde.

No debe perderse esa tradición, es un anti G8 vernáculo.

madamelulu dijo...

bien los que agrandan las mesas y alimentan al albañil argentino,praguayo, hermano latinoamericano, yo soy re garca pero les presto la parrilla.

Alicia Seminara dijo...

Qué divino tu abuelo! Hacés bien en idolatrarlo!

perez dijo...

Acá se van poco después del mediodía, pero aún así los primeros días ofrecí mate, la radio, qué sé yo, lo que se me ocurrió. Sólo aceptaron un día la radio, pero después de un fin de semana en que volvió a su lugar habitual, no me la pidieron de nuevo. Me siento medio mal, pero voy a tomar la idea de las facturas para sorprenderlos, ahora que ya estamos llegando al final.

La señora que labura en casa, que es una ídola total, nunca quiere nada. En tantos años, lo único que encontré que la puede es el té La Virginia sabor frutilla. Que obviamente nunca falta, para ella.

Bueno, se ve que andaba con ganas de charlar. ¡Saludos!

Adriano dijo...

Generosidad como la de tu abuelo se veía antes. No le hecho la culpa al tiempo, pero hoy lo destacamos. Al muchacho que está viniendo a casa no puedo invitarlo porque no estoy, pero le dejo portón abierto para que entre y a esta confianza la agradeció con un sincero Dios lo bendiga. Beso.

Juanis dijo...

Ahh Rober, los muchachos y yo compartimos varios almuerzos, les convide torta de cumpleaños y les traje una caja de havanna de la costa (eso fue culpa)

Marie dijo...

Me olvidé de algo que quería poner en el post: así como hay gente como mi abuelo, hay gente chotísima. Yo tuve clientes que encerraban a los obreros en determinada parte de la casa, para salir a la calle tenían que golpear la puerta (y me refiero, por ejemplo, a un dormitorio en suite, les juro). Otros que les revisaban los bolsos a la salida. Alguno que no quería que usen el baño, con ese tuve que razonar largo rato, le hice ver que o les habilitaba un baño o le iban a mear las macetas.
Todos tienen algo en común:
Arderán en el infierno.

Flor dijo...

Mmmmm, yo no soy así ni en pedoooo!!!

Un maestro tu abuelo, aunque a mí no me hubiera gustado...

Asco me doy...

Dos dijo...

Uy, aca en casa se armaban unos asados en la obra que dior me libre, nunca se comio asi en esta casa. Y a pura cumbia y Nector en bloque se comia todos los dias, que epocas felices.